La semana que acaba de pasar me sirvió para darme cuenta de algo bien interesante: puedo dejar de odiar por algunos día. D., un colega, siempre me dice "Ya andái odiando", cada vez que digo algo. Será porque realmente mi tono y mis comentarios son eso: puro odio. No es que realmente odie, sino que me la paso siendo agria y frunciendo el ceño. Todo esto producto de mis días difíciles estos últimos meses. Pero la semana pasada, no hubo una sola ocasión en que él me dijera "Ya andái odiando" porque algo me pasó, o me fue pasando, que me hizo estar menos arrugada. Quizás el encuentro con dos viejos y buenos amigos, la chicha con pipeño y el pan con huevo. O tal vez darme cuenta de lo mucho que me quiere un niño de 5to básico. Tal vez haber salido de la pega relativamente temprano toda la semana, semana corta y los paseos con mi novia. O el apagón y la lectura obligada a la luz de la vela (llegó la energía y yo seguí con vela y todo leyendo).
Lo malo es que esa racha de buena onda llegó hasta acá no más.
Tampoco hay soudtrack tonight.
2 Sentencias:
nice blog, te seguire leyendo, besos*
Enana! que alegría volver a leerte!!!
y con respecto al post, eres y serás siempre una mañosaaa!!!.-
Te quiero un montón!
Post a Comment